Cae la tarde del viernes y ya siento los aires de pubertad que vuelven a mí. Llego a mi hogar, cuelgo el traje de seriedad y me pongo el de charlatán, hecho a la medida por el costurero de la vida. Ya estoy listo para salir a ver lo que me trae la noche, sea bueno o malo estaré preparado, siempre atento en la oscuridad adornada con lloviznas de licor y nubes de humo.
lunes, 1 de junio de 2009
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kudos my friend.
ResponderSuprimirEs e slo que se llama un viernes, bien descrito.
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